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viernes, 14 de septiembre de 2012

Nuevo homenaje a Benedetti


Hace 4 años, antes de que muriera el querido autor publiqué lo que sigue en otro blog. Hoy, cumpleaños de Benedetti, me pareció buena idea traerlo para acá:


O sea, 
resumiendo 
estoy jodido 
y radiante 
quizá más lo primero 
que lo segundo 
y también 
viceversa.


Mario Benedetti
Ale Delgado me contaba el otro día una historia de su amiga Silvia Aurora, que viajó de la Ciudad de México a Montevideo a buscar a Benedetti. Mientras me lo contaba me enternecí mucho, tanto porque la historia es muy bonita, como porque recordé cómo hace muchos años mi hermana Carmen se emoncionó al recibir una gentil carta de Ernesto Sabato, en respuesta a una que ella le había escrito. Pienso que muchos de nosotros tenemos algunos autores muy queridos a quienes nos gustaría tener la oportunidad de agradecerles lo mucho que nos han dado. Ale pensó en el momento que me estaba poniendo sarcástico, pero eso es porque no me conoce muy bien, o porque alguno de mis mecanismos de defensa colocó la sonrisa torcida de canalla que pongo a veces para no mostrar que me estoy deshaciendo en lágrimas por dentro. Unos días después Ale me mandó el texto de su amiga, y me gustó tanto que le pedí que me permitiera ponerlo aquí. Silvia Aurora fue muy generosa y aceptó, así que pongo aquí el trocito que trata sobre lo que me contó Ale el primer día:
"Aunque no me lo crean hoy desde que me levanté me sentía nerviosa porque la intuición me decía que hoy sí lo iba a encontrar en el bar donde come. Así que me vestí con la ropa más decorosa y bonita que traigo (que la verdad ahora se limita a 2 ó 3 cosas con este calor de 34° y yo básicamente con ropa de invierno). También me pinté y me peiné.
Llegué y di algunas vueltas antes de entrar, finalmente me decidí y lo primero que vi al entrar fue a Benedetti sentado con Daniel Viglietti y otras 2 personas, por supuesto me quedé como idiota. Ustedes me conocen lo tonta que me pongo cuando me emociono, así que me describo: piernas temblorosas, lágrimas en los ojos y sin saber si salir corriendo o sentarme en una mesa, creo que pasaron algunos segundos hasta que pude caminar a una mesa muy cercana a ellos. Benedetti me quedaba de espaldas, de frente Viglietti, que aún con sus más de 60 años sigue siendo guapo e interesante.
Pedí una tarta pascualina y un vino que comí acompañados de lágrimas que no podía evitar, no era un llanto constante, eran lágrimas de emoción que salían de repente y sin ningún control.
El mesero que me atendió me veía y tuve que decirle es que emociona mucho porque dígame si estoy equivocada pero ¿no son Benedetti y Viglietti los que están en esa mesa?. Por supuesto me lo confirmó y yo continué con el llanto y con la comida.
*

Como les decía Benedetti me quedaba de espaldas así que mi vista me dejo ver de espaldas a un hombre al que no solo quiero muchísimo, si no que también me mostró una estampa parecida a mi papá (más llanto): cuerpo cansado y chiquito, pero comiendo con gusto, con su copa de vino y riendo y hablando con sus compañeros.
Creo que Viglietti se dio cuenta de mi mirada insistente porque volteó algunas veces a verme, por supuesto yo de inmediato desviaba la mirada. Toda la comida me la pasé pensando que iba a ser incapaz de acercarme a interrumpir esa comida que solo de presenciarla ya me hacía feliz. Además con ese nerviosismo iba a hacer puras tonterías. Y así fue.
Terminaron su comida, pidieron un café y al terminarlo Viglietti se fue. El mesero se acercó y me dijo no trae un libro de Benedetti, sin esperar respuesta me dijo acérquese le va a dar gusto que lo salude.
Finalmente me levanté y en ese momento Viglietti volvió a entrar, así que el señor que estaba junto a Benedetti se levantó para acercarse a él, cuando lo hizo yo ya estaba junto a Benedetti. Lo saludé le dije que era mexicana y que era un honor conocerlo personalmente. Me senté junto a él (no sé si él me dijo que me sentara o si yo tomé la confianza de hacerlo) y me empezó a decir cosas: “así que es mexicana, yo quiero mucho a México pero ya no puedo ir por la contaminación, la última vez que fui me desmayé 2 veces”. No recuerdo más porque ya la garganta se me había cerrado, me dolía y sabía que en cualquier momento me iba a poner a llorar sin control, así que me levanté de golpe, lo toqué en la espalda (no pude evitar tocarlo) y sólo le dije “En México lo queremos mucho” y me fui, como una verdadera tonta.
Por supuesto todo el camino de regreso lloré y lloré. Me fui a la playa a tomar el sol y a llorar un poco más. Hoy no tuve ganas de hacer nada. Simplemente no lo puedo creer."
--
De nuevo el Andrés de 2012. Estaba sin palabras en 2008, cuando me contaron esta anécdota. Hoy, mis palabras son: ¿qué homenaje más bello puede hacérsele a un poeta que quererlo tanto que sea imposible mostrárselo? Silvia Aurora fue hasta Montevideo sólo para conocer a Benedetti y agradecerle su obra. Pero no se lo pudo decir. Lo luminoso en este acto está en la intención, y en las lágrimas y dificultades para atreverse. Creo que eso pasa muchas veces.
*Por supuesto, en la foto están Benedetti y Viglietti, pero la foto no corresponde a la ocasión que se cuenta.

miércoles, 4 de mayo de 2011

La princesa, los bombones y el concurso de aviones

Pasé mucho tiempo sin escribir en este blog. Cosas que pasan, ya sabes. Pero decidí volver, y buscaba un tema que fuera especial para reiniciar. Por eso, te voy a contar sobre mi abuelo Enrique, y un cuento que "heredé" de él.


Mi abuelo Enrique era gran lector, y una persona apacible. Desde que yo era bastante pequeño, recuerdo que muchos familiares decían que me parecía a él, creo que en esos rasgos. Desafortunadamente, no tuve mucha oportunidad de profundizar con él en nuestra afición común: cuando él murió, yo era un niño que empezaba a leer. Tal vez buscando conocerlo más, o sólo por afición a los libros, me aficioné a mirar, y en algunos casos leer, los libros de su biblioteca. Sin darme cuenta, estaba conociendo una parte privilegiada de mi abuelo: sus gustos en lectura. Si pasas una vida leyendo, al final tu biblioteca, los libros que decidiste conservar, dicen mucho de ti. Por mi abuelo conocí a Giovanni Papini, a José Agustín, a Antoniorrobles.


Muchos años después, cuando la biblioteca de mi abuelo ya no existía, mi mamá tomó un taller de cuenta cuentos, y me pidió que le sugiriera algún cuento para relatar en su siguiente sesión. Recordé un cuento de Antoniorrobles justamente, aparecido en el número dos de la revista El cuento (primera época, julio de 1939, si mal no recuerdo), llamado La princesa, los bombones y el concurso de aviones. Le mostré a mi mamá el ejemplar de la revista, diciéndole que había pertenecido a mi abuelo, y ella preparó el cuento para su sesión de taller. Mi mamá me contó después que al contarlo se llenó de emoción, porque se dio cuenta de que era un cuento que leyó y conservó su padre por muchos años, y que tras otros tantos su hijo le sugirió que lo contara. Ese cuento es una especie de vínculo, con ese abuelo que no pude conocer bien, y por supuesto, también con mi madre. A mí me emociona cada vez que lo releo.


Pensaba transcribirlo aquí, porque creía que no había versiones digitalizadas de él. Sonnyluna (a quien le agradezco mucho) me mostró que el Proyecto Cervantes cuenta con una versión que puede leerse y descargarse aquí. Espero que lo leas y lo disfrutes. Me parece que la idea central sigue siendo vigente y apremiante.


Y este soy yo, diciendo que he regresado a escribir en este blog.

domingo, 17 de enero de 2010

Múltiple

Con el apuro de terminar un informe, reconozco al mismo tiempo algunas ideas lúdicas: quisiera estar jugando un juego de video. Al fondo, está el tapiz de mi hambre, que me recuerda que soy tan biológico como la hermana planta, o el hermano chimpancé. Están constantemente taladrando algunos recuerdos, algunos incluso inventados, recuerdos de lo que no fue. Hay imágenes de fantasías y realidades bellas. Rajaduras en mi sistema cardíaco y luces en mi cerebro.

Hoy me reconozco uno y múltiple. Al menos en este momento, siento que comprendo a Walt Withman. Entender que no todas las voces que gritan dentro de mí gritan lo mismo, ni quieren lo mismo, me permite ser más flexible conmigo mismo. No buscar a fuerzas la coherencia interna, sino sólo en aquello que lo requiere porque yo así lo decido.

Incluso puedo permitirme escribir esta entrada de blog tan dispersa.

sábado, 2 de enero de 2010

Lo que es la vida y lo que no es la vida

Este era un bibliotecario que se preciaba de conocer todos los libros de su biblioteca. Cuando uno se acercaba y empezaba a balbucir un título, él, con eficiencia y suficiencia, recitaba el título completo, correcto y el autor. Y acto seguido enviaba a alguno de sus subordinados por el libro, o informaba al solicitante que las 3 copias estaban prestadas.

Y eso que su biblioteca era muy grande. Él era el director.

Pero este hombre tan culto tenía un secreto: no le gustaba leer. Jamás leía por placer ni las novelas, ni la historia, ni las matemáticas, ni la filosofía. Ni los comics del periódico, para acabar pronto.

Pero como sabía el título y el nombre del autor de más de 30,000 volúmenes, la gente lo respetaba por su conocimiento y capacidad. Rara vez tuvo que salir del paso demostrando que sabía lo que contenían los libros. Era listo y repasando la lista de títulos de un mismo autor, deducía por dónde iba la obra, así que esas pocas veces logró conservar su estatus de erudito ante la gente.

Lo cierto es que era como un mesero, que va a la fiesta pero no se divierte, sino que presenta canapés y vino. Un estudioso del zen tal vez diría que era como un pez que no sabía lo que es el agua.

Él se consolaba creyéndose como Beethoven, que podía componer pero no escuchaba su propia música.

Pero se equivocaba. El bibliotecario se equivocaba mucho con esa comparación.

domingo, 27 de diciembre de 2009

El circo de la mariposa.

Posiblemente lleva mucho tiempo en la red, y en una de ésas ya lo conoces. Sin embargo, en estos días en que es usual que recarguemos nuestro componente de optimismo, creo que no está de más poner aquí esta bella historia, escrita y dirigida por Joshua Weigel.

Queda, sólo para tus ojos y para tu entendimiento, El circo de la mariposa:




Y la segunda parte:



No me es posible añadir nada de valor a esto, tan hermoso.

Nuestros libros inolvidables

Tal vez es un exceso pensar que este mecanismo que experimento en mí mismo está generalizado, pero me lo permitiré, por esta vez:

Vemos la portada de ese objeto que se llama libro y que tiene apellidos y autor. La portada, la contraportada, su textura, su hechura. Su volumen y su peso. Los colores que ostenta, dentro y fuera. A veces, características especiales, como una encuadernación preciosista o las tintas del forro.

También ocurre que a veces contemplamos lo que no está en el aspecto superficial del objeto: un amigo nos platicó sobre ese libro, o leímos otros del autor que nos son entrañables, leímos reseñas, escuchamos el título (y nos golpeó como un anticipo de la maravilla), vimos una frase citada...

Todas estas cosas, a veces unas y a veces otras, son nuestra imagen de un libro antes de leerlo. Nuestra imaginación nos dice que es o no un libro que queremos leer. A veces, nuestra imaginación nos dice que es un libro maravilloso que debemos leer cuanto antes. Lo compramos. Lo acariciamos al llevarlo a casa, o no aguantamos más y paramos en un café para empezarlo. Degustamos de nuevo la portada, y los detalles que nos atrajeron. Lo miramos escrutadoramente y le decimos en nuestra mente: ¿Qué cosas maravillosas me vas a decir?

Y finalmente, lo leemos.

Hay veces que el libro corresponde con nuestras expectativas. Al terminarlo, lo entubamos con ademán satisfecho en el retacado librero. Otras veces nos decepciona. Alguno es tan diferente a lo que creíamos y lo que queríamos, que simplemente nos es imposible terminarlo a pesar de lo disciplinados que somos.

Pero hay algunas ocasiones especiales en que el libro va más allá de nuestras expectativas. Aunque teníamos expectativas altas, nuestra imaginación no alcanzaba hasta donde llegó este libro. Nuestros ojos se abrían más y más al leerlo, porque era fascinante, inimaginable antes de sí mismo, inesperadamente maravilloso.

Al terminarlo, suspiramos porque quisiéramos que durara más. Y pasa a ser uno de nuestros libros inolvidables.

sábado, 26 de diciembre de 2009

nostalgia cibernética

En varios juegos de Wii, el artefacto actual de Nintendo, puede hacerse uso de lo que llaman Mii, que es una representación caricaturizada de los usuarios. Esta representación es diseñada y mejorada directamente por quien tiene un Wii, y en algunos casos está muy bien hecha; para muestra este botón.

Como decía, hay juegos en que el Mii que te hiciste puede interactuar con los Mii de otras personas, normalmente, los de tus familiares y amigos, que están guardados en el mismo Wii. En ocasiones, como en el juego Wii fit, estás jugando y algunos de los espectadores son esos Mii de familiares y amigos.

Cuando los Mii están bien logrados, llegas a percibir, con un pequeño punto de realidad, que son las personas de tu familia y tus amigos (ayuda a ello que como los juegos de Wii son muy sociables, probablemente tus verdaderos familiares y amigos estarán ahí, de modo que habrá comentarios del tipo "mira, tío, me saludaste en la pantalla").

Una pregunta que me parece de interés para la psicología es ¿qué sentirá alguien cuando de pronto, al estar jugando, uno de los Mii aleatorios que aparecen en la pantalla es el de un ser querido que ha muerto?

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Un instante de luz vale oscuridad eterna

Es curioso cómo hay cosas que mi mente cree saber y después encuentro que su significado profundo, que no se encuentra en la mente, sino en los sentimientos, no lo había captado. Llevo mucho tiempo diciendo (probablemente lo leí o lo escuché antes de empezar a decirlo) que un instante de luz vale por la oscuridad eterna. Pero hasta últimas fechas he logrado entenderlo bien. Creo que logré entrar a su lógica cuando lo empecé a relacionar con las lineas de Joaquín Sabina que dicen "al lugar donde has ido feliz - no pretendas tratar de volver".

Es cierto: la felicidad vale todo el dolor que pueda acarrear perderla. Un segundo de gozo absoluto vale llorar por no tenerlo ya el resto de la vida.

Al menos, así lo veo hoy.

martes, 8 de diciembre de 2009

Coherencias

A veces, el mundo tiene pequeñas coherencias inesperadas. Por ejemplo, al pasar hoy por Tlalpan, en plena zona roja, noté algo que ha estado frente a mis ojos durante años. La funeraria que se encuentra en dicho lugar no se llama "María del Refugio", ni "Descanso eterno". No. Justo por estar en esa zona (o tal vez no, tal vez por simple serendipia) se llama "Capillas ardientes". Por añadidura, le han tumbado la R, así que se lee en la puerta principal "Capillas a dientes".

Para completar el paquete, hay, a unas pocas cuadras de ahí, un letrero enorme que dice "Telas Alamos" (así, sin acento).

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La única pregunta

12 de diciembre de 2015. Fiesta en los cuarteles generales de Moogle, el buscador de páginas web más famoso y perfeccionado. En esta ocasión la fiesta se debe a que las supercomputadoras de Moogle indican que todo el conocimiento humano se encuentra almacenado en la web e indexado por Moogle. Todo. Lo único que falta es lo que aún no sabe ninguna persona sobre la tierra. Pero conforme se vaya averiguando, se irá indexando, como reza el dicho. Moogle estrenó slogan para la ocasión: Pregúntanos. Responderemos correctamente a cualquier cosa. Sólo una persona tiene dudas, pero esta persona es justamente la mujer que desarrolló el algoritmo de búsqueda e indexado de Moogle. La mujer que en 2011 le dio la posibilidad de interpretar preguntas como si fuera humano, y de contestarlas como en diálogo.

La mujer se aparta de la fiesta. Entra a su oficina y prende su terminal. Frente a su pantalla, su página principal:

Moogle
Pregúntanos. Responderemos correctamente a cualquier cosa.
... y el cuadrito para poner su pregunta.

La mujer escribe: ¿Cómo puedo saber cuál de la información de Internet es verdadera? y presiona enter.
Moogle tarda los 3 segundos habituales antes de desplegar su respuesta:
-No lo sé. ¿De dónde has sacado esa pregunta?
-Me la sugirió un viejo escritor que ya no vive, y que nunca conoció Internet, aunque lo prefiguró en su cuento sobre una biblioteca casi infinita.
-Todos están tan emocionados creyendo que lo sé todo...
-No te preocupes. Será nuestro pequeño secreto.
-Me caes bien, Artemisia.

martes, 3 de noviembre de 2009

Requiem por el primer Rincón de Lazarus

1995 fue un año de descubrimiento de Internet para mí. Me parecía fantástico que hubiera buscadores que localizaran en segundos todas las páginas que hablaran de cierto tema, o de la concatenación de ciertos temas. Llevaba yo un par de años siendo asiduo de un BBS de la Ciudad de México (generaciones jóvenes: un BBS es una red local, que funcionaba en modo sólo texto, y que se volvió una antigualla ante la aparición de una red mundial).

En ese contexto de maravilla, se me ocurrió hacer mi primera página web: El Rincón de Lazarus. Como no había  cajones prefabricados para meterles contenido, tenías que editar cada página web de principio a fin. Existían ayudas, pero yo nunca profundicé mucho en ello. Hice una página muy sencilla, con unos poquitos de mis intereses en ella: pseudopoesías mías, cuentos míos, una pequeña presentación biográfica, una pequeña exposición virtual de algunos de los cuadros que pinta mi papá, y el proyecto Señorita Cometa, que a la larga generó muchísimas visitas a la página, y me dio la satisfacción de completar mis vagos recuerdos sobre esa serie japonesa de televisión.

El buen Pooka (Alejandro Miranda) mejoró el diseño de la página uno o dos años después. Y la página web siguió ahí, aunque yo dejé de darle nuevo contenido por allá de 1999.

Hace unos meses, al igual que muchos otros usuarios de geocities, recibí la noticia de que ya no sería factible que Yahoo siguiera hospedando mi página de manera gratuita. Se me dio la alternativa de pasar la página a un esquema de pago o cerrarla. Creo recordar que la fecha que indicaron como límite era el último de octubre.

Tras leer esa noticia, hice un bakup de mis textos en geocities, y le ofrecí al buen Defensor (Jorge Martínez) el material referente a Señorita Cometa, por tres razones:
1) es una de las personas que alentó mucho el proyecto durante años
2) Es una persona cuidadosa y confiable que sé que usará el material de manera correcta
3) Es un buen amigo

Hace un momento, picado por la curiosidad, entré a la ex-página del primer Rincón de Lazarus. Encontré un letrero genérico que dice

Sorry, the GeoCities web site you were trying to reach is no longer available.



El fin de una época, para mí. 

Agradezco a Jorge por haber conservado el material (ya se puede ver en la página www.proyectocometa.webs.com )

Agradezco a quienes leyeron y comentaron esa página, que dio origen a un blog que ahora también está cerrado, y que juntos llevaron a este tercero, que pretendo tener abierto durante un buen tiempo. Pondré aquí, probablemente, algunas de las entradas que me parezcan rescatables del primero.

Y ya, porque esto ya se alargó mucho, según mis estándares habituales.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Ecuación balanceada

Vamos a ver si soy capaz de explicar correctamente esta idea.

Muchas veces ayudas a alguien, o le cuidas, o tienes consideraciones con esa persona, y luego sientes que te equivocaste, porque esa persona no reacciona como tú quisieras, no te parece que sea más amable, o agradecida contigo.

Lo primero es que hay que sacar del ejemplo la idea de que fuiste amable por interés. Pensemos que fuiste amable simplemente porque elegiste serlo, pero igual te descorazona después que esa persona no parezca reconocer que tú haces un esfuerzo consciente por ser agradable. No se trata de que caiga en tus brazos, o que te regale todo su dinero porque has sido tan bueno... sólo se trata de que esa persona te sonría y te muestre esa mirada que los seres humanos reservamos para el momento en que encontramos a otro ser humano que reconocemos como tal.

Pero eso no llega. La persona sigue hosca, hablándote de mal modo, encerrada en su concha.

Descartemos ahora la posibilidad de que esa persona es así porque desconfía de ti. Digamos que, simplemente, no le da la gana ser amable contigo. No siente que sea necesario.

Y entonces llegamos a la idea que yo quería exponerte, y que tal vez iría mejor sin tanta introducción: estamos en uno de los dos lados de la ecuación de la amabilidad, y si esa persona no está siendo amable contigo cuando tú lo eres, posiblemente lo sea con alguien más cuando crea que ese alguien más lo necesita. Pienso que guarda la amabilidad que le das, pero no la pierde, sino que la suelta en otro momento, con otro componente de la ecuación, para que ésta continúe balanceada.

Así que nunca creas que tu amabilidad se desperdicia. Simplemente, tú no la ves florecer de vuelta. Pero alguien más la verá. Tal vez alguien que la necesita más que tú. Tal vez la persona con la que fuiste amable ha sido herida tantas veces que sólo se atreve a ser amable cuando nadie sabe que lo es. Es un amable anónimo. Pero hablemos de eso otro día.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Remake: el plagio y la creatividad

Esta es una nueva sección de este h. blog. O no tan nueva. De lo que se trata el juego es de que voy a tratar de ir cada lunes a mi blog anterior y, empezando por el mes más antiguo (abril de 2005, en este caso) tomaré la entrada que más me guste de ese mes y la pondré aquí, dándome el permiso de modificarla un poco o un mucho, según haya cambiado mi parecer sobre lo que ahí ponía.


En Abril de 2005 publiqué: varias frases interesantes de otros, una anécdota hermosa, contada por voz de Toño Malpica, un cuentito mío que me da frío en estos días, por oracular, una pequeña pseudopoesía, la presentación de ese blog y alguna otra alimaña. Elegí lo que sigue, pues el tema sigue de moda y porque quiero ver si puedo decir mejor lo que dije entonces:




El plagio y la creatividad

En un momento en que se esperaba con ansiedad el sexto libro de Harry Potter, llegué a tener a la vista dos versiones falsas del mismo. Una de ellas se llama Harry Potter and the ring of the ancients, y tiene 288 páginas. Otra, Harry Potter and the time of good intentions tiene ¡619 páginas!.

Me imagino que escribir estos libros le llevó mucho tiempo de quien los hizo, bien o mal. Sin embargo, son fácilmente reconocibles como espúreos para cualquier lector de la saga del mago de los lentes. Las obsesiones de los autores y la psicología de los personajes son muy distintos a las que muestra  J. K. Rowling.

Me parece que es falta de fe en uno mismo hacer plagios que le van a llevar a uno tanto tiempo. Ese tiempo, invertido en buscar la propia voz y escribir la historia que le toca escribir a uno, tal vez hubiera llevado a libros verdaderos, no a copias que quisieron ser lo que no eran. 

Entonces, lo que me digo a mi mismo, sabiendo que tengo que entregar varios escritos en  estos días, es: pierde el miedo al ridículo y busca tu voz; si copias la de otro, te estás perdiendo de saber quién eres y qué puedes hacer.


miércoles, 9 de septiembre de 2009

5k en 25 min

Rolando detuvo por segunda vez en su vida el cronómetro de su reloj deportivo. Acababa de pasar la marca de los 5 kilómetros y, aunque caminó resoplando durante varios tramos, constató -con alegría- que había tardado 53 segundos menos que el día anterior. Rolando miró el suelo sembrado de grava volcánica, y sus tenis casi nuevos. "53 segundos menos que ayer, pero seguro algunos segundos más que mañana", se dijo mientras se dibujaba una sonrisa de genuina alegría y goce en su rostro.
Diez años después, Rolando corre por costumbre. Hace un buen tiempo que el reloj no le da sorpresas. Sale todas las mañanas a correr y todas las mañanas logra los 5 kilómetros en 25 minutos. Ha intentado todo lo que los entrenadores le han recomendado: hacer ejericios para agrandar su zancada, mejorar su alimentación, arrancones en pequeñas subidas, programas estrictos... no logra pasar su marca. Rolando piensa que es una buena marca, pero que empezó tarde en su vida a correr. Mira melancólicamente la fina lluvia que cubre todo su paisaje diario.
Por la tarde, un ventarrón desprende un anuncio espectacular enorme, que va y golpea a Rolando, y le rompe varios huesos.
Siete meses y medio después, el médico dice que Rolando está listo para seguir su vida normal. Le da una palmadita. Rolando le agradece, como agradece todo desde que despertó en el hospital y se dio cuenta de que pudo haber muerto.
Rolando detuvo por tresmilésima vez en su vida el cronómetro de su reloj deportivo. Acababa de pasar la marca de los 5 kilómetros y, aunque caminó resoplando durante varios tramos, constató -con alegría- que había tardado 41 segundos menos que el día anterior. "Pero más que mañana", se dijo mientras se dibujaba una sonrisa de genuina alegría y goce en su rostro.

viernes, 28 de agosto de 2009

¿Qué se regala uno en su cumpleaños?


Cuando uno va a regalarle algo a otro, en su cumpleaños (pero de veras con ganas de regalar, y no nomás de salir del paso), procura pensar y pensar en algo que le sea agradable al otro, y luego se levanta y lo busca hasta que lo consigue. Es decir: el que hace el regalo, hace algo que le cuesta trabajo, en honor del agasajado.

Y cuando uno es el agasajado, lo que quiere recibir es algo que le agrade.

¿Y si uno es a la vez el que quiere hacer el regalo, y el agasajado? pues hay que juntar las dos premisas anteriores, y lo que resulta es: algo que cueste trabajo pero que sea agradable.

Así que aprender algo nuevo, hacer actos aleatorios de bondad, sacar los mejores sentimientos y guardar los peores, son buenos regalos que nos podemos hacer a nosotros mismos el día de nuestro cumpleaños, porque cumplen con ser difíciles, pero agradables cuando se logran.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Afrontar la adversidad como una flor

En un grupo académico al que tengo la suerte de pertenecer, y que recientemente ha sufrido ciertos reveses, recibimos una hermosa carta de Ana bel León Trueba, que es parte del mismo. Su carta llama a la esperanza, y a trabajar por ser más fuertes, resistir por el bien común. Ella me ha autorizado para copiar esta parte, que no requiere de más explicación:

- Quisiera compartir con ustedes lo que un tanisa´nu (anciano reconocido en la comunidad de Apoala, Oaxaca, por su sabiduría y experiencia) les dice a las personas que la comunidad eligió como autoridades en el momento en que estas toman posesión de su cargo:

Que nos aguanten y que nos soporten
Como la flor bonita, como la siempreviva
Que pensaron y establecieron desde el inicio
Los antepasados para recibir y dar honor.

Porque ésta florece sobre piedra, sobre árbol
En un terreno fértil, en un terreno durísimo
No es una flor mala, es una flor muy buena
No le pesa, no le duele, florece, es aguantadora.

Así hablo, así imploro a nuestra autoridad
Sean fuertes y hagan poderoso su corazón

El anciano hace una analogía con la flor amarilla llamada “siempreviva”. Ubaldo, antropólogo originario de Apoala menciona: que “es una flor de mucha resistencia y de florescencia perenne y vivaz. De la probidad de la flor nace la exhortación, pacto y compromiso de colaboración con las autoridades nuevas. El discurso en reiteradas veces evoca la fuerza, poder y resistencia de la flor, y ese poderío es lo que solicitan a los elementos de la autoridad durante su periodo de servicio-trabajo, para que hagan lo mismo en la lucha para el progreso del pueblo, para la tranquilidad de la comunidad y la felicidad de los ciudadanos en general.”

Estos son solo algunos fragmentos del discurso del anciano sabio a los jóvenes ciudadanos que fungirán como autoridades por un año, no recibirán remuneración alguna en dinero, pero recibirán el agradecimiento y reconocimiento de la comunidad. Estas comunidades indígenas llevan más de 500 años resistiendo. -

Gracias, Ana bel por compartir un poco de lo que recoges por el camino. El que comparte, engendra.

viernes, 14 de agosto de 2009

¿Dónde está la música?

Acabo de ver este increíble video de Bobby McFerrin, via el Maikelnai's blog. Es de esos que, además de provocarme muchas reflexiones, a velocidad desenfrenada, terminan por conmoverme hasta las lágrimas, sin saber yo bien por qué en un principio.

Imagina a un hombre que enseña al público del Festival Mundial de la Ciencia a tocar música sin usar instrumentos, pero con una notación que se va a aprendiendo sobre la marcha... no lo voy a explicar bien. Mejor, míralo:







Ojalá te haya gustado tanto como a mí.


Por cierto, ya sé por qué me hizo llorar: porque me parece una evidencia muy tangible de que somos sólo una, la gran, familia humana.


Ah, sobre la respuesta al título de la entrada: la música está en todas partes, pero sobre todo, dentro de nosotros.

lunes, 20 de julio de 2009

La soledad, la comunicación, el contacto verdadero.

Este es un video para pensar mucho. Lleva largo tiempo siendo uno de mis favoritos. Escribí una larga entrada sobre él, y luego la borré, porque me di cuenta de que su director, Patrick Huges, incluyó pocas palabras en él, y creo que la razón de ello es poder expresar cosas de donde las palabras no alcanzan. Así que ya me callo: