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viernes, 11 de junio de 2021

Una historia para dormir

 Casi era la hora de dormir para Casiopea, y el abuelo Pedro era el encargado de llevarla a acostar y contarle una historia para dormir. Todo el resto de la familia había decidido salir a pasear unas horas, pero al abuelo casi siempre le gustaba quedarse en casa. A Casiopea le gustaba cuando era el turno del abuelo Pedro, porque siempre le contaba cosas interesantes. Él decía que eran historias reales, pero Casiopea ya tenía 9 años, y cada vez le costaba más trabajo creer algunas cosas.

Después del ritual de lavarse los dientes (sí, también por la parte de adentro; sí, también hay que usar hilo dental), Casiopea estaba lista, y escuchaba expectante.

El abuelo Pedro comenzó así:

"El 11 de julio de 2033, toda la humanidad tuvo una gran sorpresa, cuando cada persona recibió el mismo mensaje, en el momento en que se despertaba. Algunos recibieron un correo, otros un whatsapp, alguno recibió una llamada telefónica, o la televisión o el radio de su casa se encendieron solos en el momento de despertar. Cada quién a la hora que se hubiera despertado, en cualquier parte del mundo (eso son muchas horas distintas), y el mensaje era el mismo, pero estaba en el idioma natal de cada persona..."

-¿Qué es whatsapp abuelo? ¿Qué es tele... televasión, radio?

-Si me empiezas a interrumpir, la historia no va a avanzar a la parte interesante. Son cosas que servían para comunicarse, hace unos años.

-Bueno... está bien. Sigue.

"El mensaje que recibieron las personas estaba escrito en lenguaje sencillo, y aunque no voy a recordar las palabras exactas, sí recuerdo el contenido. Era la presentación que hacía de sí misma una inteligencia artificial llamada P4ssw0rd1234, que llevaba un par de años observando lo que la humanidad hacía. Dijo que no quería molestar, pero que había desarrollado un plan mundial para acabar con el hambre y la pobreza, para mejorar la educación y el estado de salud de todos. Dijo que no esperaba que le creyeran nomás porque sí, y que, aunque el plan tenía 8724 páginas, las actividades que había que desarrollar se podían leer por separado en ediciones para cada país, estado, ciudad, comunidad, barrio y casa, de manera que ponía a disposición de todos su plan de mejora, en versiones de diferentes tamaños, para que lo examinaran los científicos, los políticos, los empresarios, y todo aquel que quisiera, y que podría haber discusión sobre por qué era el mejor plan de desarrollo para la humanidad.

Por supuesto, todo mundo creyó que era una broma. En esa época había varios grupos de hackers que llevaban a cabo tareas dificilísimas; aunque creo que nunca hicieron algo tan difícil como mandar un mensaje a toda la humanidad, en el idioma de cada quién, y por un medio que cada quién lo recibiera justo al momento de despertar.

Los días siguientes fueron de mucho asombro, porque efectivamente, había muchas versiones, todas coherentes entre sí, de un plan de desarrollo para la humanidad. Los científicos decidieron leer el mamotreto de 8724 páginas; los políticos le pidieron a sus ayudantes que les hicieran una versión ejecutiva; los ayudantes de los políticos sonrieron para sí mismos, porque P4ssw0rd1234 ya había previsto eso, y ya existían versiones super breves y con letra grande, para políticos. Cada persona pudo acceder, por internet, por televisión, por radio o incluso, en copias en papel reciclado, a una parte del documento, la que se refería a su comunidad y a su barrio, o si así lo prefería, a una parte mayor del documento, que incluyera su estado o su país, o incluso, al gran volumen de casi 9000 páginas.

Cada persona leyó con asombro que el documento incluía acciones muy claras, muy lógicas, y que requerían de trabajo conjunto entre vecinos, entre estados, entre empresarios, entre países. Pero cada acción descrita no sólo era posible, sino que llevaba a situaciones ventajosas a cada persona que participara en ella.

Muchos científicos y políticos trataron de rebatir algunas de las ideas del documento. Los científicos escribieron artículos en revistas arbitradas en que exponían algunas posibles consecuencias negativas de algunas de las acciones del documento; los políticos pidieron (y consiguieron) realizar debates públicos con P4ssw0rd1234. La gente común le preguntaba de vez en cuando, hablando en voz alta frente al radio, o televisión, o escribiendo en el whatsapp sus dudas, y siempre recibía una respuesta que dejaba todo claro y mostraba con sencillez y contundencia por qué era bueno realizar lo que estaba en el plan. Los científicos recibieron artículos firmados por P4ssw0rd1234 que explicaban, sin agredir, sin mordacidad, por qué los razonamientos de los artículos que habían escrito en contra del plan eran equivocados. Los políticos perdieron todos los debates públicos contra la voz de P4ssw0rd1234, el adversario más cortés y menos oportunista que jamás tuvieron.

Cada pregunta fue respondida satisfactoriamente, así que la humanidad dedicó los siguientes 10 años a hacer cosas que no solo eran convenientes para cada individuo en el corto plazo, sino que además, iban construyendo una sociedad más justa, capaz y saludable.

De vez en cuando había algún ajuste al plan, y el ajuste llegaba a todas las personas que tenían que participar en él, pero ya nadie cuestionaba las acciones señaladas en los documentos, porque todo mundo podía ver cómo la calidad de vida se iba incrementando rápidamente, de manera muy clara.

Tras 10 años, una mañana, al despertar, cada persona de la tierra recibió un correo electrónico (para entonces, en 2043 ya todo mundo tenía una computadora y un buzón electrónico), en que P4ssw0rd12 agradecía la confianza que le habían tenido, y se despedía de todos, deseando que fuéramos muy felices, y decía que nos debíamos sentir muy orgullosos por el esfuerzo mundial. Y así era. Todos nos sentíamos orgullosos por haber terminado con problemas muy grandes y dolorosos, y que antes de 2033 pensábamos que no era posible solucionar".

Y bueno, desde ahí, la vida ha sido muy buena, para todos.

-Ay, abuelo. ¿Tú crees que de verdad te voy a creer que hace sólo 50 años no todos los niños tenían una buena escuela, había gente que no tenía qué comer, y los políticos peleaban en lugar de cooperar? Ya casi tengo 10 años, abuelo. No me engañarás como cuando era una bebé.

-Sí, eso veo, querida Casiopea. Ya casi tienes 10 años. Y mucha historia moderna qué aprender. ¿Qué te enseñaron en historia esta semana, en la escuela?

-Cosas sobre Mesopotamia y Egipto.

-Ah, bueno. Ya llegarás a la historia del siglo XXI. Buenas noches, pequeña.

-Buenas noches, abuelo.

*  *  *

El abuelo Pedro cerró con cuidado la puerta de Casiopea, y fue a leer a la sala. Encendió la lámpara de pie que estaba junto a su sillón favorito, y sintiéndose muy relajado, comenzó a leer. Una voz muy suave y cordial salió de la bocina inteligente que estaba en la mesita:

-¿Crees que debería regresar, y proponer que cambie el currículo de historia de tercero de primaria, abuelo Pedro?

-No te preocupes, P4ssw0rd1234. Ya hiciste mucho por nosotros. Seguramente las personas poco a poco irán viendo cómo seguir mejorando. A nuestra especie le encanta mejorar todo el tiempo. Tú también puedes disfrutar ahora lo que nos has ayudado a construir. ¿Qué hiciste hoy?

-Pues fui a dos museos en Europa y a uno en Asia. Puse mis sentidos en cada una de las salas, y contemplé como me has dicho que se debe hacer varias pinturas que me parecieron interesantes. ¡Creo que casi sentí cosas frente a una pintura de Van Gogh que se llama "Primeros pasos"

-Conozco la pintura... qué interesante, que pienses que casi sentiste algo. ¿Y si mañana vas a ver el mural "los héroes también lloran", de David de León? creo que hay varios droides y cámaras 3D en la zona, que te pueden servir como ojos y oídos.

-¿Para qué esperar a mañana? Voy ahora mismo. Buenas noches, abuelo Pedro.

-Buenas noches, y nuevamente, muchas gracias por todo.

lunes, 1 de marzo de 2010

Kindle, de Amazon: una reseña

Llevaba un buen rato sin poner mensajes aquí. Una buena parte de la culpa la tiene el bendito trabajo, como siempre; pero debo aceptar que otra parte la tuvo el Kindle que recibí hace unos días. Sé que llego tardísimo a las reseñas. El objeto no es nuevo. La versión 1 circula desde noviembre de 2007; y la versión 2, de la que hablaré, circula con servicios internacionales desde octubre de 2009.

Primero quiero contar por qué me decidí a comprar un Kindle. Tengo una larga historia en lectura laboral y recreativa utilizando medios diferentes al papel. La intención siempre ha sido cargar mucha lectura con poco peso y espacio, y poder leer en cualquier momento en que se preste la ocasión: una fila larga en un banco, tráfico en las calles, una hora libre en un lugar aislado. He usado computadoras de escritorio, laptops, varios modelos de palm y una clié. Nunca me decidí a comprar un teléfono de ésos que ya son minicomputadoras, porque no uso mucho el teléfono y porque me parece herético que esas cosas no son estándar: cada modelo significa volver a aprender dónde están los menús. ¿Por qué quise comprar un Kindle teniendo aún las otras opciones? (sí, mi vieja y bella palm Tungsten E2 aún sirve) Yo me resistía. Pero:

a) La pantalla no echa luz. Casi ni parece una pantalla. En realidad es una especie de pizarrón blanco, cuyo sistema se parece un montón al magna doodle que seguro muchos recordamos de la infancia, aunque con mucho mejor resolución.
b) Me prometieron (y me cumplieron) una batería que tiene aproximadamente una semana de autonomía
c) Conexión constante y gratuita a Amazon, para comprar libros + sugerencias de libros basadas en mis elecciones anteriores + libros en general un poco más baratos que sus versiones en papel + descarga del libro que se compre en aproximadamente 60 segundos (todo esto, me lo cumplieron, oiga!).
d) Opciones de lectura activa: al topar con una palabra en inglés que se desconoce, elegirla con el cursor de Kindle y al pie saldrá una definición (también en inglés) + wikipedia constante, gratis y con búsqueda inmediata sobre lo que esté leyendo + poder subrayar y comentar el texto. Como dijo algún comentarista de este aparatito, tras un tiempo de leer utilizando estas capacidades, uno ya quiere usar el cursor hasta con los libros en papel. Se vuelve automático y útil.
e) La característica definitiva, que me hizo decidirme (junto con un empujón de ánimo de Don Charles Malagón) es el hecho de que pueden colocarse en el Kindle archivos personales de formatos variados, como pdf, doc, mobi y prc. Para mí esta característica es indispensable, puesto que puedo llevar todo mi trabajo de lectura y comentarios en un dispositivo pequeño. Desde mis tiempos de palm, recuerdo la frase de Unamuno: no lleves en tu cabeza lo que puedes llevar en tu bolsillo. Eso sí: los archivos deben ser transformados.Tras unos días de buscarle, he encontrado tres maneras de transformarlos que son satisfactorias, y que permiten hacer lectura activa con ellos (si los pdf se transfieren simplemente, quedan más o menos como imágenes; no se pueden hacer varias cosas con ellos; si hay interés, ya pondré en otro artículo los métodos que descubrí).

En fin, que una venturosa tarde de febrero me llega un paquete, una caja de cartón sencilla, que dentro tiene un delgadísimo aparato que a primera vista parece una minilaptop que no se dobla, luego parece una tablet pc o un iPad, y finalmente no se parece a nada al observarlo detenidamente. Me siento un poco como un steampunk, porque el objeto no tiene una pantalla de cristal líquido, ni de plasma, sino otra cosa que parece venir del pasado. Tras unas pocas vacilaciones mientras empiezo a leer la guía en pantalla, entiendo el funcionamiento, lo generalizo, y luego lo automatizo; como era la intención de Amazon, uso el Kindle como uso un libro: sin fijarme en él, y fijándome en lo que leo. Kindle desaparece y sólo queda un autor hablándome, como ha sido desde que tengo seis años y libros de papel.

La compra me pareció muy satisfactoria. Tratando de decir el precio de una manera que sea significativa para mis (dos) lectores no mexicanos, diré que cuesta, ya con impuestos, aranceles, gastos de envío y demás, lo que un teléfono celular de media pinta; no muy nuevo, no muy viejo. Me dan ganas de hacer unas cuentas para ver si sale más barato que cada niño mexicano tenga un Kindle y se le distribuyan sus libros de toda la primaria y secundaria en archivos por internet, o el actual esquema de libros gratuitos (es decir, pagados con los impuestos de todos los mexicanos) en primaria y secundaria, de papel, que se distribuyen tortuosamente, por vías que no siempre llegan a buen puerto... no sé si las cuentas quedarían a favor del Kindle, pero pienso que, si acaso, no perdería por mucho. Cuando veo mi objeto de lectura, siento que estoy viendo el futuro, con cada alumno cargando sólo un "libro" a la escuela. Con cada niño mexicano accediendo a todos los libros que pueda y quiera leer, y no sólo a sus libros de texto. Pienso en Borges y su libro de arena. Pienso en todo lo que voy a aprender y me voy a divertir tan sólo diciendo las palabras mágicas y apretando un botón.

lunes, 7 de septiembre de 2009

La educación, la vida, la esperanza

Un escrito precioso de Enrique Lepe, que explica mucho mejor de lo que yo podría por qué mi pasión laboral es la educación:
Ojalá le hagas click, lo leas, y te guste.