miércoles, 30 de diciembre de 2015

Rituales

Hace un momento, mientras me acostaba con Ana Karen, de 10 años, y cantábamos una canción para que se durmiera, recordé que hace pocos años nuestro ritual para dormir incluía mirar sus muñecos de peluche y preguntarles "¿Quién quiere dormir con Ana Karen hoy?" y luego escucharlos discutir un breve rato, y seleccionar un elegido, que diría algunas palabritas a Ana Karen, cada uno en su estilo, y luego se acostaría junto a ella. 

Recuerdo eso y me regocijo, pensando en su carita de sorpresa cada día, cuando un muñeco distinto, con una personalidad distinta a los otros, se dirigía a ella y se aprestaba a dormir acurrucado con ella.

Y recuerdo también rituales más antiguos, con Pablo, Tania y Ana Karen. Rituales para dormir que van modificándose y sustituyéndose, hasta que un día no estaré a la hora de dormir.

Pero estaré en sus corazones. O eso quiero pensar.

Y si tienen hijos, tal vez recuerden con ellos cómo eran los rituales que teníamos, y tal vez copien algún cachito para sus propios rituales.

Como yo, que les he cantado a mis peques las canciones que mi mamá me cantaba cuando yo era niño.

En una de ésas, cada ritual entra en un tiempo infinito, propio, y no sale de ahí. Se queda, destilando el goce puro de estar juntos.

domingo, 24 de mayo de 2015

... y comíamos origami

Ana Karen, de 9 años, me acaba de contar un sueño que tuvo anoche. No me siento capaz de reproducir el dramatismo con que me lo contó pero lo voy a intentar:

-Soñé, papá, que íbamos a otra ciudad, y encontrábamos un lugar donde nos daban alojamiento. Pero sólo el lugar para dormir. Todo lo demás teníamos que conseguirlo nosotros. 

-¿Comprábamos la comida?

-No, porque sólo teníamos unos papelitos.

-¿Billetes?

-No. Papelitos de colores. Teníamos que hacer todo plegando papelitos de colores: pizzas de papelito, hot cakes de papelitos, espagueti de papelitos. Hasta los platos y los cubiertos los teníamos que hacer de papelitos.

-¿Éramos pobres?

-Éramos ricos en papelitos. Pero sí, pasábamos hambre.

martes, 28 de abril de 2015

Brecha generacional, revisitada

Esta mañana estaba con Pablo, de 15 años, acompañándolo en su inscripción al Concurso de Ingreso al Bachillerato, cuando pasamos por una puerta muy curiosa (pequeña, sombría, y llevaba a un tunel largo igualmente oscuro) y me acordé de una puerta labrada en madera con motivos que me parecían misteriosos, por la que pasaba a veces al salir de la primaria (estamos hablando de finales de los años setenta). Pablo me preguntó "¿¨Por qué no le tomaste una foto a esa puerta misteriosa de tu infancia?"

Ante mi mirada ligeramente mordaz, se tardó sólo 2 minutos en darse cuenta de que en esa época no teníamos cámaras en el bolsillo. Ni teléfonos. Ni localización por GPS. Me entretuve un poco en platicarle el asunto de los rollos de 24 fotos que luego había que mandar a revelar y esperar días para obtener las fotos. Le pareció muy extraño que en esa época hubiera quien tomara fotos, porque le pareció demasiado trabajo.

domingo, 19 de abril de 2015

Círculos dentro de círculos


Me preguntaste la dirección de mi blog, y te di dos. La de éste y la de el otro que sobrevive. Tienen cierta redundancia, y no me decido a cuál de los dos escribir, y por eso los dos siguen. Pero hace un buen rato que no me metía a ninguno de los dos. Así que cuando me preguntaste, me abriste la puerta.

Acabo de mirar algunas entradas por encimita. No pude dejar de leer la de Círculos. Y me gustó tanto leerme a mí mismo, que nuevamente me prometo volver a escribir aquí (o en el otro blog), porque sé que me dará muchísimo gusto leerme dentro de 10, 15 años, cuando el mundo sea otro.

Pero el tiempo es un bien tan escaso...