sábado, 12 de noviembre de 2022

¿Qué sería de Las Meninas si no las hubiera pintado Velázquez?



Consejo: si quieres, puedes saltarte mis textos y simplemente disfrutar las imágenes. La primera es el cuadro original de Diego Velázquez, y las restantes son producto de una inteligencia artificial (IA) en los estilos de diferentes artistas.



El cuadro Las Meninas, de Diego Velazquez, es muy famoso y no por casualidad. Dicen los que saben que es una de las principales obras maestras del autor. Los que no somos especialistas sí podemos alcanzar a percibir que tiene una serie de características muy notables. Por ejemplo, tiene un juego de profundidades muy interesante, debido a la cantidad de planos que son parte de la composición. Del fondo al frente, se ve un plano lejano de alguien que abre una puerta al fondo. Luego, hay una habitación muy grande, que es dimensionada a partir de la cantidad de gente que está en ella (once personas) y el uso de los cuadros en las paredes como elemento que da muestra de la profundidad que tiene. La enorme superficie que conforma el techo, con adornos que pudieron haber sido candelabros en su momento de esplendor, contribuye. El enorme bastidor en que el pintor está trabajando también agrega espacio al cálculo del observador del cuadro. Finalmente, hay un pequeño espejo entre los cuadros de la pared de fondo en la que se dice que se reflejan los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, mostrando que los personajes del cuadro estaban originalmente de frente al pintor, pero al entrar los reyes a la enorme habitación voltean el cuerpo entero para saludarles. 


El cuadro tiene muchos elementos más, pero resalto el tema de los planos de profundidad porque, con el conjunto interesante que forman las personas, que además tienden a ser figuras no demasiado verticales, sino más bien apaisadas, le dan singularidad al cuadro. Lo hacen muy reconocible. 


El hermoso resultado, que probablemente recuerdas claramente, es el siguiente:


 


¿Qué pasa si le pedimos a una de las IA que generan imágenes que nos haga diferentes versiones de Las Meninas, pero como si hubieran sido pintadas por otros artistas? Esta fue la premisa con que iniciamos una exploración con la IA Stable Diffusion, y encontramos los siguientes resultados, que me parecen muy interesantes, y algunos de ellos muy agradables. Espero que los disfrutes:


Las Meninas en estilo ánime:


Fíjate en el esfuerzo que hace la inteligencia artificial por representar el tema a través de muchos planos que le den profundidad a la escena (aunque no lo logra enteramente). La IA también intenta desarrollar la idea de que haya un espejo en el cuadro, pero ¡las IA en general fallan cuando tratan de colocar espejos! en este caso, no refleja lo que debería reflejar de la figura que está junto al mismo. Que alguien se compadezca de las IA y les dé un curso acelerado de cómo funcionan los espejos. De esta versión me gusta lo bien logrado que está el estilo anime en las figuras, que contrasta con la sobriedad del estilo más arquitectónico del fondo. También hay un intento por lograr que la composición de figuras sea más ancho que alto. No es difícil imaginar que son las Sailor Moon posando en un edificio del siglo XV:




Las Meninas por Edgar Degas:


Podemos imaginar que el gran pintor de bailarinas de faldas vaporosas hubiera pintado su versión de Las Meninas más o menos como la IA nos presenta a continuación. Como puedes ver, nuevamente está el esfuerzo de colocar varios planos, una puerta abierta al fondo (que, en realidad, podría ser puerta, podría ser espejo, podría ser cuadro… la IA decidió ser eficiente y juntar las tres cosas en una figura ambigua), otras puertas abiertas en el lateral izquierdo (¡y parece que el pintor está dentro de uno de los cuartos, tras una de estas puertas!). Este es uno de los resultados más bonitos que salió de esta pesquisa:





Las Meninas por Edward Hopper:


El melancólico y solitario estilo de Hopper se respeta en la versión que nos propone la IA. También sus colores habituales para mostrar una mañana desabrida se respetan. Aquí la IA decidió incluir varias ventanas, un cuadro y un posible espejo (aunque nuevamente, con un reflejo equivocado). Es interesante cómo la IA percibe que Hopper no gusta de poner mucha gente junta, de manera que pone pocas figuras, y a sana distancia. Punto extra porque las enormes faldas del original de Velazquez aquí están insinuadas a partir de poner grandes objetos (una caja para la figura de la izquierda, una mesa para la figura de la derecha, sólo se salva la niña de azul) que tienen los mismos colores que los vestidos, dando esa impresión de que pudieran ser voluminosos ropajes. Yo llamaría a este cuadro Las Meninas tristes:




Las Meninas, por Diego Rivera:


¡Me gustó mucho el resultado de este crossover! Los colores y las figuras de Rivera se notan claramente. La IA no renuncia a tratar de colocar un espejo o un cuadro, incluso a insinuar un bastidor o un caballete con la figura triangular en la parte superior de la imagen. En este caso además se dio vuelo llenando de personas la escena. El resultado final parece una familia mexicana haciendo “chorcha” (reunión ruidosa y alegre), incluyendo al tío borracho, con su bigotito y todo, dentro del cuadro-espejo. Es inquietante la figura que está junto al hombre de bigotito, porque contrasta en su sobriedad y falta de colorido, aunque si te fijas bien en el cuadro original de Velázquez hay una monja muy borrosa aproximadamente en el mismo lugar de la pintura. Punto extra para la IA por fijarse en detalles. 




Las Meninas, por Johannes Vermeer:


Tuve dudas respecto a la capacidad que tendría la IA de contar con referentes suficientes para imitar el estilo del genio de la iluminación, Vermeer, puesto que entiendo que sólo se conservan 36 pinturas de este autor en el mundo (hasta donde sabemos). El resultado es muy agradable a la vista, e incluye varios de los elementos típicos de este autor, incluyendo los pisos ajedrezados de mármol azul y blanco, ricos ropajes amarillos y azules, con una textura de terciopelo, una entrada de luz con vitrales que genera juegos magníficos de luz y sombra en las paredes desnudas, madera labrada… esto, sin perder de vista la idea de que las figuras sí buscan tener mayor anchura que altura, como varias de las de Velazquez. El juego de planos está muy simplificado, pero el espacio se percibe amplio no por la profundidad de campo, sino por el uso de la luz. 





Las Meninas, por Vincent Van Gogh:


El inconfundible estilo del querido Vincent es claro en el resultado de fusión realizado por la IA. Se ve claramente la intención de dar profundidad con las puertas, contraventanas, ventanas y hasta un espejo, al fondo del cual podría verse no sabemos si un rey, una monja o un pintor. Las personas del cuadro miran inquietantemente hacia el observador, sobre todo la que está enmarcada por la puerta del fondo. La IA resuelve el punto de las figuras apaisadas colocando sentada y con las piernas de perfil a la persona más cercana.




La IA habitualmente presenta cuatro ilustraciones como resultado de la descripción de una imagen que uno le pida. En todos los demás casos hasta ahora he elegido solo una de las imágenes generadas para mostrarla: la que me parece más bonita, o más lograda. Pero aquí no puedo evitar mostrarte otro de los resultados, porque me parece un hermoso homenaje al pintor, y tal vez a todos los pintores:





Las Meninas, por Katsushika Hokusai:


¿Qué pasa si le pedimos a la IA que mezcle el cuadro de Velazquez, de un estilo profundamente europeo, con un estilo oriental, no basado en óleo, sino en impresión desde moldes de madera (ukiyo-e), con colores y referentes culturales muy distintos? La IA hace su esfuerzo, y coloca planos de profundidad a partir de paneles de separación de habitaciones típicos de las construcciones japonesas tradicionales. Los ropajes tradicionales también tienen una concesión en la parte baja que los hace más abultados de lo común, para dar a las figuras la anchura que ya hemos comentado. Nuevamente aparece un plano ambiguo que podría ser espejo, puerta o cuadro, a la derecha de las figuras humanas. No falta el pequeño texto en una esquina, en caracteres de apariencia oriental, y como si fuera un pequeño post-it agregado al final. Casi extraña uno que La Gran Ola de Kanagawa, o al menos el monte Fuji, no aparezcan en algún rinconcito del cuadro.






Las Meninas, por Leonardo DaVinci:


En esta versión de las Meninas se reconocen los colores típicos del gran polímata italiano. Un detalle que me parece muy interesante es la enorme altura de la habitación en que se encuentra la escena, que la IA resuelve después poniendo techos más bajos en pequeñas habitaciones que dan un efecto raro, como de una casa dentro de otra casa. La figura rectangular al fondo en el centro bien pudiera ser, nuevamente, un espejo, una puerta o un cuadro (voto por espejo, por la manera en que parecen reflejarse personas en su parte central. Los colores parecen sacados de la paleta de la célebre Monalisa.





Las Meninas por Pablo Picasso:



¿Qué tanto podría desarraigarse la IA de una representación naturalista de Las Meninas si le pedimos que las genere en el estilo de Picasso? ¿Conservaría algunos de los rasgos distintivos de Las Meninas una fusión así? Pues el resultado está debajo. Sí parece algo que hubiera concebido un cubista, pero indudablemente se conservan rasgos reconocibles de la obra de Velazquez:

Paneles que separan espacios tratando de dar la idea de profundidad; figuras humanoides con vestidos de amplia falda, y tal vez hasta el pintor, en el mero centro, con su bigotito y todo, sosteniendo una gran paleta de dibujar. Si hubieras visto esta ilustración sin más explicaciones ¿hubieras pensado en Picasso interpretando (o deconstruyendo) Las Meninas? Por cierto, he leído que Las Meninas fueron en realidad reinterpretadas por Goya, Picasso, Hamilton, Sorolla y Monet… Justo antes de cerrar este artículo me estoy enterando de que Las Meninas impresionaron tanto a Picasso que hizo una serie de ¡58! cuadros de estudio reinterpretando la pintura original de Velázquez ¿Se parecerá alguna de las 58 versiones de Picasso a la que pongo aquí, generada por Stable Diffusion?






Bonus track: Las Meninas por Edvard Munch


Por azares del destino, estaba yo escribiendo este artículo en un lugar público, y mi amigo Oswaldo vio lo que hacía, y me sugirió pedir a la IA Las Meninas en el estilo del noruego Munch célebre por su pintura El Grito. Lo intenté, y aunque sí se reconoce el arreglo cromático y la pincelada de Munch, como que se siente que algo falta:




-Yo me imaginé que al menos una Menina estaría gritando- me dijo Oswaldo al ver el resultado. 

-Tienes razón- le contesté. 


Hice unos pequeños arreglos en la descripción de la ilustración que pedí a la IA y el resultado son estas tenebrosas Meninas gritonas que te dejo abajo a modo de despedida de este artículo:



lunes, 26 de septiembre de 2022

Serán muchas noches estrelladas, Vincent

 A muchas personas nos gusta la Noche estrellada de Vincent Van Gogh. Otros autores pintaron cuadros con el mismo nombre. La noche estrellada es algo atractivo, interesante, relajante. El cuadro de Van Gogh es más o menos éste, seguro ya lo conocías:


Ahora ¿Qué pasa si le pedimos a una inteligencia artificial de ésas que pintan lo que tú les describas, que haga la Noche estrellada de Van Gogh, pero con el estilo de algún otro pintor?

Desafortunadamente, no mucho. Yo lo intenté, con la IA Stable Diffusion, pidiéndole algo como "Pinta la Noche estrellada de Van Gogh con el estilo de Vermeer", y luego "con el estilo de Edward Hopper", "con el estilo de Hokusai" y la cosa no salió bien. En todos los casos, me puso una versión de la Noche estrellada de Van Gogh, pero con colores más apagados o más prendidos, pero no cambiando el estilo del trazo.

Entonces decidí utilizar otro enfoque. Me puse a mirar la pintura, y traté de hacer una descripción sencilla, pero lo más exacta que pudiera, de la pintura, para luego decirle "Pinta una escena que tenga tales elementos" (sin decir nunca que me estaba refiriendo a la Noche estrellada) en el estilo de tal pintor, o tal otro. Quiero compartir aquí las mejores versiones que "pintamos" en colaboración el buen Vincent, la IA Stable Diffusion, algunos otros autores que se irán mencionando y yo (bueno, yo solo dirigí el procedimiento con mis textos).

El primer paso era hacer una descripción que fuera fotográficamente aceptable de la pintura. Lo que escribí en esa primera versión fue lo siguiente:

Un pueblo rodeado de montañas se ve desde lejos, al centro de la imagen una iglesia con una torre terminada en pico. Del lado izquierdo, mucho más cerca, hay un árbol largo. Las montañas se ven azules, al igual que el pueblo. Es de noche y el cielo muestra once estrellas distribuidas asimétricamente entre la izquierda y el centro del cielo, la luna en cuarto creciente brilla del lado derecho del cielo, en el cielo se forman remolinos de aire.


Le pedí a Stable Diffusion que pintara lo que describí y me arrojó esto:




Me pareció que la imagen es razonablemente parecida a la Noche estrellada de Van Gogh, aunque por alguna razón, cambió la lateralidad de la luna y del árbol. Hice varios intentos por cambiar eso, pero luego noté que con la misma descripción a veces ponía el árbol y la luna de esta manera, y a veces de manera invertida. Es decir, que entendí por las malas que a Stable diffusion la lateralidad le tiene sin cuidado.

Fui mejorando poco a poco mi descripción de la Noche estrellada, tratando de hacerla cada vez más apegada al cuadro original de Van Gogh. Te voy a ahorrar conocer cada versión, pero voy a ir mostrando algunas obras que se generaron con algunas versiones razonablemente mejores de la descripción. Por ejemplo, con mi versión 4a, que pondré a continuación, y en la que aclaro desde el principio que es de noche, llegué al hermoso cuadro que también pondré, debajo de la descripción.



Un pueblo de noche rodeado de montañas, visto de lejos, en el centro de la imagen una iglesia con una torre rematada en un pico. En el lado izquierdo de la imagen hay un árbol alto. Las montañas se ven azules, al igual que el pueblo. El cielo muestra once estrellas distribuidas asimétricamente entre la izquierda y el centro del cielo, una luna creciente brilla en el lado derecho del cielo:




Mi descripción 6, algo más afinada, ya me dio confianza para pedirle a la IA que hiciera el cuadro en el estilo de Vermeer (ya sabes, el pintor de La joven del arete de perla). El cuadro quedó así:

 





Cada vez me gustaban más las composiciones; sí alcanzan a darme cierta sensación de serenidad, como el original de Van Gogh. Le pedí a la IA que, usando la versión 6 de la descripción, dibujara una Noche estrellada al desolador estilo de Edward Hopper. Esto es lo que entregó la IA:



Con la misma versión 6, le pedí que dibujara la noche estrellada con estilo de Botticelli. Este es el resultado:





Luego pedí a la IA que hiciera una versión al estilo de M.C. Escher (ya sabes, el grabador que ponía varias perspectivas en una sola imagen, o que teselaba un plano con peces y aves en un solo tapiz del que luego salían liberados). Esta es la versión de la Noche estrellada en el estilo de Escher:



¿Por qué detenernos aquí? Le pedí a la IA que, utilizando mi descripción, hiciera una versión de la Noche estrellada al estilo de Remedios Varo. El resultado es el siguiente:



¿Y si pidiéramos a la IA la Noche estrellada al estilo de Salvador Dalí? El resultado es el siguiente:





Dicen los que saben que La gran ola de Hokusai podría haber inspirado la Noche estrellada de Van Gogh. En todo caso, eso genera la curiosidad por saber cómo sería una versión de la Noche estrellada realizada por el gran japonés de los grabados. La IA dice que sería así:





Incluso, le pedí a la IA que siguiendo la descripción, hiciera una imagen  con el estilo de Van Gogh. Aquí la tienes:



Todavía jugué bastante más con la idea. Ahora tengo una bonita colección de noches estrelladas. Y según yo (aunque tú sabes que no soy especialista) todas ellas tienen la serenidad, la belleza, que salieron de la cabeza de un pobre pintor atormentado, que entre los barrotes de la ventana del manicomio en que se encontraba en junio de 1889 vio las estrellas, y la luna, y un campo de trigo sobre el que imaginó un pueblecito, con iglesia y todo. Y luego pintó todo eso, lo que veía y lo que imaginaba, para regalárnoslo a todos los seres humanos. Para volver inmortal esa noche de verano.